domingo 8 de noviembre de 2009

Pruebas de amor




Pruebas de amor

Un solo instante sin ti,
el placentero dolor de la explosión contenida
que traga besos y caricias
jurados por siempre jamás.
Unas manos al vacío,
los oídos silenciosos,
los deseos reproducidos
a la luz de la luna
sobre mi piel desgarrada.
El llanto de la cruel ausencia
humedece tu imagen de amante triste,
paciente, apasionada y ausente.
Un acto de amor entre uno,
el gozo, hueco de tus caricias,
inventa tus manos sobre las mías
y el calor de tu besos agitados.
Entonces, mis suspiros enjugan tus lágrimas.

Fernando©
8-11-2009

jueves 8 de octubre de 2009

Sin permiso


Sin tu permiso invado, amor, la noche
besándote entre sábanas de seda,
párpados en sueños, tu boca queda
con el dulce sabor sin un reproche.

Sin tu permiso regalo mi derroche
amándote detrás de la arboleda
y sigo, paso a paso, tu vereda
inventando de tu alma el desabroche.

De tus ojos no aguardo la mirada,
ni del perfumado pañuelo espero
secar mis lágrimas de madrugada.

Mas de los adentros, el yo más fiero
se quema silencioso en llamarada,
que así te quiero, amor, asi te quiero.

Fernando©

martes 22 de septiembre de 2009

Gitanillo



El sol del crepúsculo de la tarde
enciende las luces blancas del diestro
que, ojos al cielo, reza un Padrenuestro
pidiendo a la Esperanza que lo guarde.

En la Maestranza, Triana entera arde
porque este niño grande, que es tan nuestro,
demostrará a Sevilla que es maestro
y que ningún gitano es un cobarde.

Cuando sale al fin con la muleta
busca, montera en mano, en el tendido
...¿donde están su mantilla y su peineta?

Toda la plaza, el aire contenido,
envidia a una gitana muy coqueta
que sin lucha al valiente ya ha rendido.


Fernando©

lunes 21 de septiembre de 2009

Heme aquí, en otoño






Heme aquí, amor, sin mí.
Una vez más
en este otoño largo y espeso,
que no promete primavera.
Desarreglado de hojas caídas
en mosaico de colores inertes
y huecos de yemas marchitas.

Heme aquí, trozos de mí
aglutinados con argamasa estéril
remedando, grotescamente, el todo que fui,
cuando lo fui alguna vez.

Dejé miembros de colores
por aquí y por allá, descuidadamente,
en el larguísimo caminar del duro verano
y ahora me falto mi yo entero.
No me reconozco en pardos,
ni en grises de pálidos muertos,
en realidad no sé reconocerme.

Tal vez tú puedas ayudarme
si me cuentas como me viste la primera vez
o como me imaginaste al menos.
Sí, amor, descríbeme que viste
y tal vez yo pueda dibujarme de nuevo,
sobre las ásperas rugosidades,
aquella primera luminosa sonrisa.

Fernando©

21.9.2009

lunes 27 de julio de 2009

Fandangos (I)



Con enorme osadía pero con el respeto que se merece, me atrevo a adentrarme en la composición del fandango andaluz, que Camarón me perdone.


Pá viví la vía entera
es tan bonito quererte
que hasta el día en que me muera
yo lo que quiero es tenerte
tó pá mí, junto a mi vera,
que así no importa la muerte.



Sin que ná te hiciera yo
tres puñales me clavaste,
uno que apenas me hirió,
del segundo me mataste
y el otro me revivió
porque así pude olvidarte.



De tanto que lo juraste
yo creí que me querías
y cuando más te creía
mi corazón te llevaste
a viví tu nueva vía,
tu misma te lo robaste.



Fernando©

lunes 20 de julio de 2009

Una Sociedad Asimétrica



Esta organizada sociedad actual, tan preocupada de nuestro bienestar, nos alerta cotidianamente de altas temperaturas o del estado de la capa de ozono en el ártico. Son alertas bien recibidas, aunque muchas de ellas sean superfluas tanto por la imposibilidad de nuestra reacción, como por ser temas viejos conocidos. Aunque todos sufrimos el calor desde que nacimos, la amable “Alerta Amarilla” nos previene de que los próximos 36º centígrados nos puede ocasionar trastornos, deshidratación o simplemente molestias. No podemos, nadie puede, evitar el calor y cada uno se ha acostumbrado a combatirlo de la mejor manera posible, las más de las veces estando tranquilamente en casa ante un buen botijo de agua fresca. Sin embargo, leo que se han creado brigadas para atender a personas sensibles por lo que les pueda afectar esa dichosa manía de cada verano de apretar el termómetro. Bendito estado del bienestar.

Para combatir el exceso de dióxido de carbono en la atmósfera se reúnen sistemáticamente los más sesudos sabios y los más conspicuos gobernantes con el fin de implementar medidas urgentes, a veces costosas, que permitan dejar un planeta amable y sostenible a nuestros hijos y nietos. No es inusual ver en plazas y calles pantallas de leds que informan a los ciudadanos sobre los niveles de ozono en el aire, partículas, y óxidos de carbono, azufre o nitrógeno. Es todo un alarde de prevención que es de agradecer, sin que una vez más esa información pueda servirnos para algo más que para preocuparnos o hacernos saber que las autoridades están pendientes de nosotros.

Por ello me sorprende y me alarma que nadie, ninguna institución científica ni gubernamental, nos informe periódica y sistemáticamente sobre el estado de la educación de nuestra juventud, tema tanto o más clave aún para el sostenimiento social que las temperaturas o el CO2. Acabamos de asistir en una semana a dos casos muy próximos de violación múltiple ejecutados por niños de entre 13 y 18 años, en los que han participado muy violentamente varios de ellos contra niñas indefensas cuando no discapacitadas. Niños a los que, por añadidura, no se les puede siquiera infringir legalmente un castigo ejemplar. Pero no hablo de castigos ni de leyes de menores, hablo de cómo las autoridades toman el pulso al estado de la adolescencia, previenen los efectos nocivos de las desviaciones y adopta medidas correctoras. Estos actos revelan un estado deteriorado de la educación juvenil que no se monitoriza o no interesa transmitir a los ciudadanos y en eso si que es posible una acción que está al alcance de todos nosotros. Si, esas amables autoridades que se ocupan de hidratar a los mayores o de reducir el consumo de los automóviles, podrían avisarnos de los niveles a partir del cual la educación o la falta de la misma, puede resultar nociva para nuestros hijos, advirtiendo que están en curso las medidas oportunas.

Porque no se trata de implementar nuevas penas para los que cometen esos atroces actos, o no sólo eso al menos, se trata de analizar, prevenir y adoptar un modelo educativo apropiado en el que los valores sean los propios de los seres humanos: el respeto, la formación, la ética, la moral, el trabajo y el sacrificio. Como ese modelo “verde” que los ecologistas nos venden cada día, o como ese cambio climático que hay que gestionar para que la tierra sea siempre nuestro hogar.

Me pregunto por qué no se controla, gestiona e informa del estado de nuestra juventud, mientras nos deshacemos en gastos superfluos en alertar de que va a hacer calor. Y me pregunto también porque piensan los políticos que no da votos ocuparse de los jóvenes, a los que supuestamente hay que dejar pasar los exámenes sin estudiar o sancionar a los padres que dan un cachete a destiempo.

Si diésemos la alarma, ¿Qué nivel daría? ¿Alerta amarilla, naranja o quizás roja?

Fernando©

viernes 17 de julio de 2009

Playa al atarceder. Haikus




Atardecer,
olas de mansa espuma
cubren la arena.

Se pone el sol,
esas casitas blancas
visten naranja.

Escucho el mar,
en la brillante arena
solo mis huellas.