
Duermo sin el alma entera,
sólo su destrozo yace conmigo.
Duermo con sueños en féretros
que se murieron esperándola.
Fragmentos de alma y sueños vagan,
desordenados y sin rumbo,
por mi cómplice almohada
como estériles y mudos retales
que se cruzan sin destino.
El sueño no halla el alma
para pintarse de colores
y se deshace lento entre las negruras
de un caótico firmamento,
en el que no hay lunas ni estrellas.
Y así me encuentra el alba,
huérfano de alma y de sueños,
deshermanado también
de la luz blanca que amanece.
Con los ojos abiertos espero
que algún hilo milagroso
remiende al menos una parte del caos
y yo pueda escribir, al fin,
como siempre soñaba,
las primeras estrofas de un bello poema.
Fernando©
7.6.2010